Manteca de cerdo pura artesanal. Sin grasas trans, sin aditivos, sin procesar. El sabor auténtico de la cocina peruana tradicional — de vuelta en tu cocina.
La manteca de cerdo es la grasa natural del cerdo, rendida artesanalmente a fuego lento. Antes de que llegara la margarina y los aceites hidrogenados, era la grasa más utilizada en todas las cocinas del mundo — y con razón.
A diferencia de los aceites vegetales refinados o la margarina, la manteca pura no contiene grasas trans. Es una grasa saturada estable, que no se oxida con el calor, lo que la hace ideal para freír y hornear a altas temperaturas.
La nuestra es 100% artesanal, sin aditivos, sin conservantes, sin blanqueadores. Solo manteca de cerdo pura tal como se preparaba antes.
Lo que la ciencia y la tradición confirman sobre esta grasa natural.
La margarina y los aceites vegetales hidrogenados contienen grasas trans artificiales. La manteca pura, ninguna. Tu sistema cardiovascular lo nota.
La manteca de cerdo es una de las pocas fuentes alimentarias de vitamina D. Esencial para huesos, sistema inmune y estado de ánimo.
Estable a altas temperaturas, no se oxida ni genera compuestos tóxicos al freír. Perfecta para chicharrones, papas y frituras en general.
El secreto de los tamales, empanadas y pasteles más esponjosos. La manteca crea capas en la masa que ningún otro aceite puede lograr.
El 45% de su composición es ácido oleico monoinsaturado — el mismo que hace famoso al aceite de oliva por su efecto antiinflamatorio.
Sin blanqueadores, sin desodorizantes, sin conservantes. Solo manteca natural rendida a fuego lento — con el color y aroma genuinos.
Versátil, sabrosa y tradicional. Estos son sus usos estrella en la cocina peruana.
El secreto del chicharrón crocante y jugoso. La manteca a temperatura alta lo logra como ningún aceite vegetal.
La base tradicional para masas de tamal peruano. Da la textura suave y el sabor auténtico que todos recuerdan.
Masa hojaldrada, crocante y dorada. La manteca crea capas que hacen que la masa quede perfecta cada vez.
Crocantes por fuera, suaves por dentro. Las mejores papas fritas de tu vida — como en las huariques de antaño.
Bizcochos, queques y picarones. La manteca aporta suavidad y una miga incomparable en la repostería casera.
Base para aderezos de ajo y cebolla. Da un sabor profundo y redondo a guisos, estofados y arroces.
Si extrañas el sabor de la comida de casa, de la abuela, de los huariques — la manteca pura es tu aliada de cocina.
Si evitas aceites refinados, margarinas y grasas trans, la manteca pura es una alternativa real y milenaria.
Para bizcochos, picarones, empanadas o tamales — nada da la textura y el sabor que da la manteca de cerdo pura.
Alta en grasas saturadas y monoinsaturadas, sin carbohidratos, sin azúcares. Compatible con estilos de vida keto y paleo.