El concentrado dorado extraído del algarrobo peruano, árbol sagrado del norte del Perú. Un superalimento ancestral cargado de proteínas vegetales, hierro, calcio y energía natural. El tesoro de Piura y La Libertad en cada cucharada.
La algarrobina es un jarabe espeso y oscuro que se obtiene cociendo y concentrando la vaina del algarrobo peruano (Prosopis pallida), un árbol nativo de los valles áridos del norte del Perú —especialmente de Piura, Lambayeque y La Libertad—. Este proceso artesanal se ha practicado durante siglos como parte de la tradición culinaria y medicinal andina.
De sabor dulce con un toque caramelizado y ligeramente ahumado, la algarrobina no es un endulzante artificial ni un jarabe de azúcar: es un concentrado natural con proteínas, minerales y carbohidratos complejos de liberación lenta, que aportan energía sin disparar el azúcar en sangre.
En el Perú se consume tradicionalmente en el cóctel de algarrobina —uno de los tragos más emblemáticos del norte peruano—, pero también en batidos, postres y directamente al natural. Nuestra versión preserva sus nutrientes intactos, sin conservantes ni azúcares añadidos.
Un superalimento ancestral con un perfil nutricional extraordinario que pocas plantas en el mundo pueden igualar.
Con hasta 10% de proteínas de alta calidad, la algarrobina es una fuente proteica vegetal destacada. Ideal para vegetarianos, veganos y deportistas que necesitan cubrir sus requerimientos proteicos de forma natural.
Su alto contenido de hierro no hemínico la convierte en un aliado clave en la prevención y tratamiento de la anemia ferropénica, especialmente en mujeres, adolescentes y personas con dietas basadas en plantas.
Aporta calcio de origen vegetal esencial para el desarrollo y mantenimiento de la densidad ósea. Especialmente recomendada en etapas de crecimiento, embarazo, lactancia y menopausia.
Sus carbohidratos complejos se absorben progresivamente, proporcionando energía estable durante horas sin los picos de glucemia del azúcar refinada. El combustible ideal para el día a día activo.
Su contenido en fibra alimentaria y compuestos prebióticos actúa como alimento para las bacterias beneficiosas del intestino, mejorando el tránsito intestinal y reduciendo el estreñimiento habitual.
Sus polifenoles y taninos naturales protegen las células del estrés oxidativo causado por los radicales libres, reduciendo el daño celular acumulativo y contribuyendo a la salud cardiovascular.
Su combinación de hierro, calcio y proteínas vegetales la hace especialmente valiosa para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, que necesitan mayores aportes de estos nutrientes esenciales.
Actúa como alimento para la microbiota intestinal beneficiosa, fortaleciendo el sistema inmunológico desde el intestino. Consumo regular asociado a mejor digestión y menor inflamación abdominal.
Un superalimento tan versátil como nutritivo, especialmente valioso para quienes necesitan más hierro, proteínas o energía natural.
Los requerimientos de hierro y calcio aumentan hasta un 50% durante el embarazo. La algarrobina los aporta de forma natural, complementando perfectamente la dieta de la futura mamá.
Fuente concentrada de hierro vegetal. Tomada con vitamina C (limón, naranja), la absorción del hierro se multiplica. Ideal para quienes tienen hemoglobina baja o dieta pobre en carnes rojas.
Sus proteínas vegetales apoyan la recuperación muscular y su energía de liberación lenta sostiene el rendimiento durante el esfuerzo. El pre-entreno natural de las abuelas peruanas.
El calcio, hierro y proteínas de la algarrobina son nutrientes clave para el desarrollo óseo y cognitivo en la infancia. En batidos o desayunos, es una manera deliciosa de nutrir a los más pequeños.
Una de las pocas fuentes vegetales con proteínas completas, hierro y calcio en concentraciones significativas. Complementa perfectamente dietas basadas en plantas que suelen ser deficientes en estos nutrientes.
La pérdida de densidad ósea, la anemia y la fatiga son comunes en mayores de 60 años. La algarrobina aporta nutrientes críticos para su bienestar en un formato suave, digestible y delicioso.
Desde el cóctel tradicional hasta los batidos más modernos. La algarrobina encaja en cualquier momento del día.
El clásico norteño: licúa 2 cucharadas con leche fría, un huevo y hielo. Nutritivo, energético y delicioso. Con o sin pisco, es la forma más tradicional y popular de consumirla.
Añade 1-2 cucharadas a tu batido de banana, avena o leche vegetal. Potencia el sabor, suma proteínas y le da a tu batido esa textura y dulzor caramelizado característico.
Incorpórala en mazamorras, queques, brownies saludables o como cobertura de postres. Sustituye el azúcar en tus recetas con algarrobina y sorprende con un sabor más profundo y nutritivo.
La forma más simple y efectiva: 1 cucharada en ayunas, sola o con un poco de limón. Activa el metabolismo, aporta hierro y proteínas de inicio, y te llena de energía desde el primer momento.